Los objetos se imponen a los personajes literarios

Y, por supuesto, aquí es donde se detecta la mano de la filosofía orientada a objetos, muy alejada de la novela romántica erótica actual. Cuando Morton hace esta afirmación de los hiperobjetos, al mismo tiempo está diciendo que hay un mundo de cosas que (literalmente) opera más allá de la percepción humana. De hecho, es un mundo que puede hacerse sentir en lo humano. Son estas cualidades del hiperobjeto, pues, las que creo que podemos aplicar a la literatura. Y, curiosamente, podemos aplicarlos tanto a nivel textual como metatextual. Metatextualmente, creo que la discusión de Morton sobre los hiperobjetos proporcionaría un nuevo e interesante lenguaje con el que reflexionar sobre algunas de las importantes observaciones ya realizadas en el pensamiento postestructuralista.

Por ejemplo, es tentador pensar en las maneras en que la lectura de la intertextualidad de Julia Kristeva se vería afectada por el pensamiento en lugar de por la calidad interobjetiva y no local de la literatura propiamente dicha. Textualmente, significa que uno puede empezar a desarrollar una estrategia de lectura que se concentre en la forma en que los objetos – hiperactivos o no – se imponen a los personajes. Mi primera impresión es que esta imposición debe ser una que esté más allá del interés consciente del personaje (algo que el personaje no puede aprehender completamente).

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